Se lo susurré al oído: “Sí quiero”. Yo sé que es imposible de lograr, pero si lo consigo, voy a llegar a estar tranquila.
Más tarde, cuando me preguntó que me pasaba, le grité: ¡Quiero más!, se dio vuelta y golpeo la puerta.
De mí no depende su humor, ¿o si? Pero, mi estado, sí depende de él.Aun con todos sus caprichos, como tomar fastidiosamente té de frutilla, le dije: “te quiero” y permaneció quieto... al rato me dijo: “Yo aún lo hago”. Y hacemos de cuenta que somos felices.
Más tarde, cuando me preguntó que me pasaba, le grité: ¡Quiero más!, se dio vuelta y golpeo la puerta.
De mí no depende su humor, ¿o si? Pero, mi estado, sí depende de él.Aun con todos sus caprichos, como tomar fastidiosamente té de frutilla, le dije: “te quiero” y permaneció quieto... al rato me dijo: “Yo aún lo hago”. Y hacemos de cuenta que somos felices.
